El cultivo de la vid, cuyo origen se sitúa en la cuenca del Mediterráneo, sufrió en el siglo XIX una importante pérdida de hectáreas de viñedo como consecuencia de la plaga de filoxera. Las nuevas plantaciones se han orientado hacia un número limitado de variedades en función de la demanda cambiante del mercado y en detrimento de otras. Para evitar la pérdida de material genético se iniciaron programas internacionales de conservación e identificación de variedades autóctonas. Por ello es necesario conservar, mediante colecciones vivas, el valioso material genético que posee la diversificada viticultura mundial.

La familia Vivanco, sensible con esta inquietud, ha reunido más de 200 variedades de vid en una de las colecciones ampelográficas privadas más importantes del mundo. Junto a la entrada al Museo el visitante podrá disfrutar del hermoso jardín que acoge a la colección compuesta por: 15 variedades del género vitis, 3 vitáceas, 3 híbridos productores directos, 21 portainjertos, 14 curiosas, 14 españolas del siglo XVI, 16 riojanas, 49 españolas de diferentes denominaciones de origen y 87 extranjeras.

Esta colección permitirá estudiar y dar a conocer a todos los amantes de la cultura del vino la gran diversidad de la vid, desde su origen botánico hasta las más actuales variedades de uva de mesa y de vinificación mundiales.