El Museo de la Cultura del Vino Dinastía Vivanco es una iniciativa privada que surge de la pasión por el vino de Pedro Vivanco Paracuellos, hijo y nieto de bodegueros, quien, tras sus estudios de Enología, comienza simultáneamente una gran labor empresarial, con el desarrollo y expansión de la bodega familiar, y el coleccionismo, tanto de libros como de objetos de arte o maquinaria relacionados con el vino.

Estableció sus primeros contactos con los museos del vino en los viajes que realizó, junto a otros enólogos, por diferentes países europeos. Fruto de aquellos viajes nació en él la idea de crear un museo propio, pionero en La Rioja, en el que los visitantes pudieran comprender mejor el proceso de elaboración del vino y la trascendencia cultural de este producto a lo largo de los siglos.

De la idea originaria de un edificio sencillo, de una sola nave donde se dispusieran las distintas piezas adquiridas sin orden aparente y con un enfoque más regional hasta llegar, al actual proyecto ha habido una importante evolución que ha supuesto un enriquecimiento y maduración de la primigenia intención. Hitos destacables para que esto haya sido así, lo han constituido las aportaciones de expertos, la inclusión en el proyecto de los dos hijos de Pedro, Santiago y Rafael, y por último las incansables visitas de la familia a todos los museos del vino existentes en cualquier lugar del mundo.

En el desarrollo y realización del Museo de la Cultura del Vino Dinastía Vivanco podemos destacar tres hechos: primero, el encargo de la construcción del edificio al arquitecto Jesús Marino Pascual. Un edificio de diseño contemporáneo, versátil y polivalente, en el que reconocer, sin embargo, las referencias a la arquitectura tradicional de bodegas.

 

De manera paralela a la construcción del contenedor, y en segundo lugar, se llevó a cabo el largo y concienzudo trabajo de catalogación de las miles de piezas. Esta labor ha sido desarrollada por expertos en arte, arqueología, etnografía e historia del vino.

 

El tercer y último hecho significativo fue la selección de una empresa que asumiese el desarrollo museográfico. Ellos han sido los encargados de combinar diversos recursos expositivos con elementos interactivos, audiovisuales y la correcta presentación de las piezas exhibidas.