INFORME COSECHA 2001
Valoración oficial de la añada: EXCELENTE

Ciclo vegetativo:
La climatología durante el ciclo noviembre 2000/agosto 2001 puede valorarse como adecuada para un normal desarrollo del ciclo vitícola. La pluviometría se ajustó a los valores medios habituales en la Denominación, si bien su reparto fue irregular, ya que entre noviembre y abril las lluvias fueron abundantes, mientras que la primavera fue seca y el verano, dentro de la habitual sequía que le caracteriza, contó con suficiente aporte de lluvia gracias a las tormentas habidas. Las temperaturas fueron suaves en invierno y excepcionalmente altas en periodos concretos de primavera, alcanzando valores de 40 grados en mayo y junio, mientras que en el verano siguieron parámetros normales. La incidencia de las heladas y pedriscos fue muy poco relevante.

En su conjunto, la evolución del viñedo fue muy satisfactoria y responde a los parámetros de un ciclo normal, con cierto adelanto por las buenas temperaturas tanto en la brotación, floración y cuajado, como en el proceso final de maduración. La mayor parte de la Denominación tuvo un excelente cuajado, presentando las cepas un buen número de racimos, lo que motivó en su momento que el Consejo Regulador recomendara a los viticultores la posibilidad de practicar el aclareo manual de racimos con el objetivo de mantener la producción de sus explotaciones dentro de los límites máximos autorizados por el reglamento en base a criterios de optimización de la calidad, objetivo que finalmente se ha cumplido con magníficos resultados.

La excepción a este buen cuajado general se ha encontrado en viñedos viejos situados en suelos sueltos y áridos donde el cuajado coincidió con las altas temperaturas mencionadas, con una incidencia clara en la disminución de expectativas productivas. Este mismo tipo de viñedos presentaban a primeros de julio los efectos de un moderado estrés hídrico, que en la mayoría de los casos se superó con las lluvias caídas posteriormente.



Vendimia:
En general, se valoró como excelente el estado vegetativo y sanitario de los viñedos riojanos en el comienzo de la vendimia, que tuvo lugar en Rioja Baja el 4 de septiembre. Durante la segunda quincena se generalizó en esta subzona y se extendió a la zona centro de la Denominación, continuando durante los primeros días de octubre por el resto de Rioja Alta y Alavesa, siempre de forma escalonada y selectiva, por variedades y tipos de suelos, habida cuenta de las diferencias en el ritmo de maduración entre unos pagos y otros. A ello contribuyó tanto la buena sanidad del fruto como la bonanza climatológica que acompañó la última fase de la maduración, permitiendo realizar la vendimia en condiciones óptimas de calidad hasta su finalización el 3 de noviembre en Labastida.

Desde las primeras muestras tomadas por los Servicios Técnicos del Consejo Regulador en el seguimiento de la maduración, se comprobó que el tamaño del grano era menor que otros años y, en consecuencia, el grano pesaba menos y había una buena relación pulpa-hollejo, aspecto importante para obtener uvas de calidad, a la vez que disminuían las expectativas productivas. La variedad garnacha, de ciclo más corto y con menor producción debido al corrimiento que padeció, fue la primera en vendimiarse, ofreciendo sus mostos parámetros de graduación alcohólica más altos que los años precedentes (entre 13 y 15 grados). Paralelamente se vendimiaron las variedades blancas, cuya sanidad y graduaciones han sido igualmente adecuadas para la elaboración de vinos de calidad. Respecto a la vendimia de la variedad tempranillo, se realizó de manera selectiva en el conjunto de la Denominación, a medida que las diferentes parcelas alcanzaban los parámetros de maduración adecuados, con una graduación alcohólica entre 12º y 14º. Lo mismo puede afirmarse de las variedades graciano y mazuelo.

Desde las primeras muestras tomadas por los Servicios Técnicos del Consejo Regulador en el seguimiento de la maduración, se comprobó que el tamaño del grano era menor que otros años y, en consecuencia, el grano pesaba menos y había una buena relación pulpa-hollejo, aspecto importante para obtener uvas de calidad, a la vez que disminuían las expectativas productivas. La variedad garnacha, de ciclo más corto y con menor producción debido al corrimiento que padeció, fue la primera en vendimiarse, ofreciendo sus mostos parámetros de graduación alcohólica más altos que los años precedentes (entre 13 y 15 grados). Paralelamente se vendimiaron las variedades blancas, cuya sanidad y graduaciones han sido igualmente adecuadas para la elaboración de vinos de calidad. Respecto a la vendimia de la variedad tempranillo, se realizó de manera selectiva en el conjunto de la Denominación, a medida que las diferentes parcelas alcanzaban los parámetros de maduración adecuados, con una graduación alcohólica entre 12º y 14º. Lo mismo puede afirmarse de las variedades graciano y mazuelo.

Calidad de los vinos:
Se confirmaron las expectativas de una cosecha de excepcional calidad que habían generado la magnífica evolución del ciclo vegetativo y el buen estado sanitario de todas las variedades de uva. A la vista de los resultados del examen analítico realizado para la calificación de todos los vinos elaborados, tanto las graduaciones alcohólicas, como la acidez y los índices de intensidad colorante y polifenoles obtenidos han sido superiores a la media de todas las cosechas anteriores y muy homogéneos en la mayor parte de la producción, por lo que los vinos resultarán muy idóneos para el envejecimiento. La media de los parámetros analíticos es sin duda la mejor obtenida hasta la fecha, superior incluso a los de cosechas tan emblemáticas como la de 1994. Tan solo 9 cosechas fueron consideradas "Excelentes" por el Consejo Regulador a lo largo del pasado siglo, siendo las tres últimas las de 1995, 1994 y 1982.


Información según el Servicio Técnico del Consejo Regulador de la Denominación de Origen Calificada Rioja.